jueves, 18 de noviembre de 2010

WoWeces: La venganza de Thrall (IV)


[I] [II] [III] [IV]

Aquel día no tenía ninguna misión importante en mente. Mi intención era pasar la tarde en la plaza principal de Orgrimmar, vendiendo pieles cuidadosamente curtidas que había desollado durante meses de las bestias de las gélidas tierras de Rasganorte. Mientras regateaba con un comerciante elfo el precio de unas escamas de dragón heladas, oí a unas trolls ancianas cuchicheando. Rumoreaban acerca de que los sacerdotes de Ventormenta habían resucitado al caído Rey Varian, al que con tanto esfuerzo habíamos derrotado los luchadores de la Horda. "Habladurías", pensé, y reí para mis adentros. Mientras tanto, una de las ancianas me reconoció como uno de los asesinos del rey humano, y empezó a susurrar al oído de su interlocutora palabras que mis oídos no pudieron captar.

Terminé la transacción con el comerciante elfo y me abandoné la abarrotada plaza. Acababa de llegar a una calle vacá cuando, de repente, sentí una extraña presencia a mis espaldas. Me volví agarrando la empuñadura de mi daga, y me encontré con los brillantes e inexpresivos ojos de un abisario, un demonio arcano bajo las órdenes de un brujo. Alzó una garra, me señaló y susurró:

"Sikwalin el Pícaro, has sido convocado para unirte a un asalto a la ciudad de Forjaz. Mi amo, Kaiduit, es sabedor de tus hazañas y solicita la ayuda de los más bravos guerreros de la Horda en este ataque a la Alianza. Si estás interesado, te transportaré al lugar en el que se encuentra mi amo."

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Horrografía: "Ye" era hora


Saludos, Caballeros de la Cruzada Ortográfica. Bienvenidos una vez más a Horrografía.

Como todos sabréis ya (y si no lo sabéis, no merecéis leer estas líneas), algunas de las normas ortográficas de nuestra amada lengua acaban de ser modificadas por las Academias de la Lengua, que se reunirán próximamente para acabar de decidir y confirmar los cambios.

lunes, 1 de noviembre de 2010

¡Tiempo extra!: Servidor de Traducción de Steam


Adivinad quién es traductor oficial de Steam...

lunes, 11 de octubre de 2010

WoWeces: La venganza de Thrall (III)


[I] [II] [III]

Once luchadores sobrevivimos a la batalla. Éramos pocos, pero estábamos muy moralizados, y nuestra fuerza se redobló cuando vimos que un bajel atracaba en el puerto de Rut'Theran, un navío que portaba un confalón con el escudo y los colores de los Draenei. Aquel barco se dirigía a El Exodar, la capital de los Draenei en el mundo de Azeroth.



El Exodar, la nave interestelar de la raza de alienígenas conocida como Draenei, y que se estrelló en las Islas Bruma Azur, era la residencia del Profeta Velen, el máximo dirigente de los Draenei en la Tierra. Hacia él atestaríamos nuestro golpe final antes de retirarnos de nuevo a Orgrimmar, donde recibiríamos una bienvenida de héroes.

WoWeces: La venganza de Thrall (II)


[I] [II] [III]
Entre vítores y rugidos, los guerreros echaron a correr hacia la plaza principal de la ciudad, aniquilando a todo aquél que se encontraba en su camino. Para obtener una victoria completa, decidieron dirigirse hacia la puerta principal de Ventormenta, el lugar en el que solían reunirse los luchadores de la Alianza de más alto nivel, para acabar con ellos en su propio terreno...

Craso error.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

WoWeces: La venganza de Thrall (I)

Como muchos sabréis, soy un asiduo jugador de World of Warcraft. Pocas de las aventuras que vivo allí alcanzan un matiz de epicidad suficiente como para contarlas a los no iniciados. Sin embargo, el fin de semana pasado, viví una de ellas, así que decidí crear una nueva sección en Las Chancletas de Hermes para hablar de mis correrías por Azeroth.



Hoy contaré la hazaña de cómo la poderosa Horda vengó al Jefe de Guerra Thrall y acabó con tres de los cuatro reyes de la Alianza, su acérrima enemiga.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Horrografía: TOCAR EL BOTON DE SELECTO


Saludos, seres polineuronales. Bienvenidos a Horrografía.

Recién empezado el curso académico, empiezan a brotar por todas partes docenas de textos mal escritos, como si de primaverales hierbajos se tratasen. Se abre la veda de la caza de erratas para el nazi gramatical, y pronto nos cobraremos unas cuantas piezas.

Para empezar, quisiera compartir con mis letrados lectores algo que he encontrado revolviendo viejos papeles en el fondo de un cajón igualmente ajado. Entre la maraña de hojas apergaminadas, hallé las instrucciones de instalación de mi primera videoconsola: una vieja consola china sin nombre, de las que se podían comprar en los todo a cien, y que solían incluir "tropecientos juegos en uno" (aunque resultaba ser siempre el mismo con distintos nombres).

Estaba a punto de librarme de semejante papelote, cuando leí por encima el "texto" y no pude evitar esbozar una sonrisa, por lo que decidí rescatarlo del cerúleo contenedor.

Sinceramente, no sé cómo se las ingenió mi padre para lograr instalarme aquella consola, pero con estas instrucciones seguro que no fue. Leedlas, leedlas. No hace falta comentar nada más sobre ellas; hablan por sí mismas.

¡Hasta la vista!


A PINCHAR EL IMAGEN HACIA ZOOM